viernes, 29 de noviembre de 2013

En la fiesta de Cristo Rey... nos hacemos súbditos gracias al Espíritu Santo

Al Señor se le entrega el todo cuando el Espíritu nos ayuda a vencer nuestras resistencia y a ofrecernos con todo lo que somos y tenemos a su Corazón Divino. Por eso, antes de entrar en Adviento, tiempo de espera y de esperanza, bien vale la pena pena pensar que Cristo Rey cierra un año, pero que abre otro, marcado por su Señorío y por la efusión de su Espíritu: con la Iglesia y el Espíritu invocado continuamente y dejándonos obrar por Él para que dé forma a nuestros pensamientos a nuestros afectos y voluntad. te decimos a Ti, Cristo: Maranathá: Ven Señor Jesús



Ven, Espíritu de Sabiduría,  
ayúdame a juzgar las cosas humanas según la medida de Dios,  
a apreciar los valores auténticos de la creación, 
mirándolos con los mismos ojos de Dios.

Ven, Espíritu de Entendimiento, 
ábreme el corazón para que vea mejor 
los numerosos signos de Dios 
que están inscritos en la creación. 

Ven, Espíritu de Consejo, 
ilumíname sobre lo que debo hacer, 
especialmente cuando se trata de opciones importantes, 
ayúdame a penetrar 
en el verdadero sentido  de los valores evangélicos.

Ven, Espíritu de la Fortaleza, 
dame vigor no sólo en momentos dramáticos,  
sino también en las habituales condiciones 
de dificultad por permanecer fieles al evangelio.

Ven, Espíritu de la Ciencia, 
ayúdame a valorar rectamente las cosas 
en su dependencia esencial del Creador, 
a no poner en ellas, sino en Dios,  el fin de mi propia vida.

Ven, Espíritu de la Piedad, infúndeme 
una nueva capacidad de amor  hacia los hermanos; 
hazme partícipe 
de la misma mansedumbre del Corazón de Cristo. 


Ven, Espíritu del Temor de Dios,  
pon en mi corazón el deseo de no disgustar 
a Dios, amado como Padre, 
sino de permanecer y crecer  en la verdadera caridad.


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